Jueves, 24 Julio 2014 00:00

La primera derrota celeste y el jugador que volvió de la muerte

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En 1954, Uruguay, el campeón del momento, debió enfrentar en las semifinales al equipo de oro de los "magiares mágicos" de Ferenc Puskas y Sandor Kocsis, entre otros jugadores de primera categoría.

Hungría abrió el score a los 12' con gol de Czibor, y así terminó la primera parte. A poco de iniciado el complemento Hidegkuti ponía el 2 a 0 y todo indicaba un triunfo magiar.

Pero a los 75 Juan Eduardo Hohberg, argentino nacionalizado uruguayo, descontaba y le ponía emoción y dramatismo al final del encuentro. Y fue el propio Hohberg quien, a los 86 minutos, marcaba el increíble empate.

Era, además, el primer partido de Hohberg en el Mundial, porque era suplente y había entrado como titular en este encuentro debido a las lesiones de Oscar Míguez y Julio Abbadie en el partido anterior ante Inglaterra.

Pero a continuación sucedió algo increíbe. Sus compañeros, eufóricos, aplastaron al delantero a tal punto que le produjeron un paro cardíaco. Terminando el festejo, todos se levantaron, menos Juan Hohberg. La euforia del gol fue cambiada por un silencio tétrico.

Todas las miradas fueron para ese hombre que recostado contra las gradas recibía masajes cardiacos, respiración boca a boca, incluso Coramina. Su pulso era inexistente. Durante 15 segundos, tal vez los más angustiantes en la historia de los mundiales, Hohberg estuvo muerto en la cancha del Lausana.

Juan Hohberg retornó de la muerte. Y por increíble que parezca, volvió al campo de juego para disputar la prórroga, pues al no haber cambios, Uruguay estaba con un hombre de menos.

Se fue al alargue y la selección celeste no resistió físicamente. Finalmente, con dos goles de Sandor Kocsis, quien fue el máximo goleador del torneo con 11 conquistas, a los 109 y 116' ocasionaba la primera derrota de Uruguay en un Mundial.

 

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