Ha muerto el emblemático cantautor Alberto Cortez

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Alberto Cortez empezó a tocar el piano a los seis años y a componer canciones con 12: su primera pieza fue Un cigarrillo, la lluvia y tú, interpretada por numerosos artistas. Su carrera, larga y exitosa, se desarrolló a ambos lados del Atlántico. Trabajó con su amigo Facundo Cabral, con Joan Manuel Serrat, con María Dolores Pradera y con muchos otros. La muerte le llegó el jueves por una insuficiencia cardíaca tras una hemorragia gástrica, en el Hospital Universitario de Móstoles, en Madrid: tenía 79 años y varios conciertos programados en Latinoamérica.
José Alberto García Gallo, su nombre real, nació en Rancul (La Pampa) el 11 de marzo de 1940. A los 17 años, mientras estudiaba en San Rafael, cerca de Mendoza, se unió como cantante a una orquesta local llamada Arizona, y con 20, cuando le llegó la citación para cumplir el servicio militar argentino, se alistó en el Argentine International Ballet Show, que partía rumbo a Europa. En ese espectáculo figuraba también Waldo de los Ríos, que posteriormente haría carrera en España como compositor y arreglista.
En sus inicios como solista, su repertorio se componía de boleros y cha-cha-chas conocidos. De los boleros y las melodías tropicales, Cortez evolucionó hacia un estilo muy distinto, el de cantautor de las pequeñas cosas y la vida cotidiana. Vendió millones de discos con canciones como El abuelo, En un rincón del alma, Cuando un amigo se va, A partir de mañana o El callejero, publicó libros y poemarios, actuó ante multitudes y obtuvo premios como el Grammy Latino a la Excelencia (2007) y la Medalla de Oro al Mérito Artístico en España. Se hicieron célebres sus dos espectáculos de música y humor junto a Facundo Cabral, Lo Cortez no quita lo Cabral y Cortezías y Cabralidades.
En 1996 sufrió una hemiplejia que logró superar y una operación cardíaca; en 2008 fue operado de la columna vertebral. La mala salud no le impidió seguir ofreciendo recitales. “Dios nos regaló la vida para disfrutarla con la mayor intensidad posible”, decía. En 2013, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, uno de sus mayores admiradores, quiso que Alberto Cortez actuara en el concierto con el que celebró el inicio de su segundo mandato.
Las condolencias se sucedieron en cuanto se conoció su muerte. El concierto que tenía programado en Puerto Rico fue reconvertido en un homenaje. Joan Manuel Serrat dijo que Alberto Cortez perduraría en la memoria. Presidentes y ciudadanos comunes, amigos y admiradores, emitieron mensajes. Coincidían en lo esencial: Alberto Cortez fue un hombre de una inmensa humanidad.

 

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