Jueves, 25 Mayo 2017 17:02

La misión Juno descubre los ciclones gigantes de Júpiter

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En agosto del año pasado, la sonda espacial Juno realizó el primer sobrevuelo de los polos de Júpiter. La nave pasó a unos 4.000 kilómetros de las nubes y sobrevivió a la intensa radiación que emite el mayor planeta del Sistema Solar. Los primeros datos científicos de estas órbitas, publicados hoy en Science, muestran por primera vez un caos de tormentas cuya composición y comportamiento no se parece a nada que se haya visto antes en el Sistema Solar.

Las imágenes desvelan que ambos polos están plagados de ciclones con forma ovalada. En el polo norte algunas de estas tormentas llegan a alcanzar los 1.400 kilómetros de diámetro. Este panorama sin orden es muy diferente del que se conocía en Saturno, otro gigante gaseoso, donde existe una descomunal tormenta hexagonal con un vórtice bien diferenciado.

Los datos sobre temperaturas en las capas internas de la atmósfera apuntan a que grandes cantidades de amoniaco emanan de las zonas más profundas y contribuyen a formar las tormentas observadas.

En uno de los estudios publicados hoy, los responsables científicos de esta misión de la NASA, encabezados por Scott Bolton, también destacan la existencia de una descomunal nube de unos 7.000 kilómetros de diámetro que se encuentra muy por encima del resto en el polo norte y sin que nadie pueda explicar cómo ha podido llegar hasta ahí.

Juno es la primera sonda que orbita Júpiter desde hace más de una década. Hasta ahora, el récord de acercamiento al gigante gaseoso lo ostentaba la Pioneer 11 de la NASA, que pasó a 43.000 kilómetros de las nubes. Juno se ha acercado diez veces más, lo que ha permitido medir al detalle la intensidad del campo magnético del planeta. Según los datos publicados hoy, el campo tiene 7.766 gauss, el doble de lo que se calculaba hasta ahora.

Gracias a su órbita sobre los polos, Juno también ha podido observar por primera vez la lluvia de electrones que cae hacia la atmósfera y que crea las intensas auroras boreales, difícilmente observables desde la Tierra.

La nave de la NASA, del tamaño de una cancha de baloncesto, es la nave espacial que más lejos ha llegado en el Sistema Solar usando solo la energía solar que capta con sus grandes paneles. Sus cámaras y el resto de equipos científicos están blindados con titanio para protegerse de la intensa radiación que emite el planeta. Durante sus órbitas más cercanas la nave ha atravesado el interior de los cinturones de radiación donde abundan estas partículas.

Visto 1346 veces Modificado por última vez en Sábado, 27 Mayo 2017 19:45

 

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