Jueves, 03 Diciembre 2020 15:42

El Día Internacional del Euskera, un idioma enigmático

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El 3 de diciembre se celebra el Día Internacional del Euskera. Un idioma que define el carácter y cultura de los territorios donde se habla. Las autoridades vascas piden que se mantenga su uso para garantizar su supervivencia. Una lengua misteriosa que nada tiene que ver con el resto de las habladas en Europa.

La lluvia o el verde son señales que perciben los conductores cuando pasan de tierras castellanas al País Vasco. En caso de brillar el sol en el cielo, hay un distintivo que nunca falla: la toponimia. Nombres como Etxabarri, Gopegi o Arazola aparecerán en los carteles de las carreteras. Denominaciones que nada tienen que ver con las de las localidades de la Meseta. Su origen no es castellano, sino de la lengua que define a la comunidad autónoma vasca: el euskera.

Este idioma forma parte de la identidad cultural vasca. Hablado por unas 750.000 personas en todo el mundo, el euskera comparte la oficialidad con el español en el País Vasco y Navarra. Aunque no tiene ninguna designación estatal, también se utiliza en Francia, en la parte occidental del departamento de los Pirineos Atlánticos, área bautizada como el País Vasco francés. Una lengua que el 3 de diciembre celebra su día.

El Día Internacional del Euskera fue instaurado en 1949 por la Sociedad de Estudios Vascos, aunque su celebración no se institucionalizó hasta 1995, cuando fue reconocido por el Gobierno Vasco y la Real Academia de la Lengua Vasca. En 2015, el Gobierno de Navarra se adhirió de forma oficial a esta festividad. Una fecha que coincide con el día de San Francisco Javier, fallecido el 3 de diciembre de 1552. La tradición cuenta que sus últimas palabras fueron en su lengua materna, el euskera.

Uno de los mayores temores de las instituciones es el desuso del idioma. La Unesco califica al euskera como "lengua vulnerable" en el Atlas de las Lenguas en Peligro del Mundo. Según la definición de la entidad internacional, un idioma adquiere esta consideración cuando la mayoría de los niños lo hablan, pero su uso está restringido a determinados ámbitos.

Su supervivencia ha sido complicada. Considerada como la lengua más antigua de Europa, el euskera ha tenido que hacer frente al peso de las lenguas románicas que rodean su territorio. Idiomas con los que no tienen nada que ver. Su origen es distinto y desconocido en la actualidad, situándolo incluso en el lejano Cáucaso. En las montañas que miran al mar Cantábrico resistió a la llegada del latín y sus herederos, el español y el francés, con las que convive. En ocasiones prohibido, el euskera ha aguantado el envite y ha llegado al siglo XXI como una rara avis del mapa lingüístico europeo.

Una lengua que define a los territorios donde se emplea. Habla de sus valles, de su mar embravecido y de sus tradiciones. Al oído, puede resultar extraño, ya que no se parece a ningún otro idioma del continente. Sin embargo, la poesía habita en su etimología. 'Luna' se dice ilargi, que significa "la luz de los muertos". 'Parir' es erditu, que se traduce como "dividirse por la mitad". No existe 'bombero', sino suiltzaile o "asesino del fuego". 'Abuela' es amona, la "buena madre". Para definir al 'horizonte', utilizan ortzimuga, que viene a ser "la frontera del cielo". Sorgin es 'bruja', que se traduce como "la creadora". Para 'hielo' usan izotz, el "rocío frío". Ogibide es 'oficio', etimológicamente "camino hacia el pan".

Un tesoro lingüístico cuyo origen no ha sido aclarado. Una joya única en el mundo, que sorprende nada más leer los topónimos que ha dejado en herencia en las orillas de las carreteras.

Información adicional

  • COPETE: 3 de diciembre
  • TEMATICA: Mundo

 

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